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Lo primero es establecer unas normas básicas a seguir
por los usuarios (Políticas de comportamiento seguro)
y plantear un plan de formacion de los mismos.
Las Políticas de comportamiento seguro sirven para
establecer una normativa que defina cómo actuar ante
determinadas situaciones de riesgo. Por ejemplo, entre ellas
estarían las siguientes:
- Si se reciben ficheros no solicitados o de origen
desconocido, hay que rechazarlos por muy interesantes
que parezcan, ya que pueden contener virus.
- Al recibir un nuevo mensaje de correo electrónico,
se deben analizar siempre con el antivirus antes de abrirlo,
aunque se conozca al remitente.
- Evitar la descarga de programas desde lugares no
seguros de Internet y procurar confirmar que están
avalados por un organismo público, editoriales
o una empresa antivirus.
- Poner la máxima precaución si se observa
que en el ordenador se llevan a cabo acciones sospechosas
(aumento de tamaño de los ficheros, aparición
de avisos de Windows no habituales, recepción de
correos de personas desconocidas o en idiomas no utilizados
habitualmente, etc.).
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